
La Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO) ha estimado que al menos 131 civiles murieron a manos de los rebeldes del Movimiento 23 Marzo (M23) a finales de noviembre.
La investigación realizada por la ONU indica que estas muertes tuvieron lugar principalmente en dos localidades, Kishishe y Bambo, en el distrito de Rutshuru, en la provincia de Kivu Norte. Esta zona ha seguido registrando un aumento de la violencia.
Las víctimas fueron ejecutadas en lo que apunta a una serie de medidas de represalia por la actual ofensiva llevada a cabo por el Gobierno. «La violencia ha sido llevada a cabo como parte de una campaña de violadores, secuestradores y asesinos, que han ido saqueando aldeas de Rutshuru ante los enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales», recoge el texto.
La pesquisa muestra que de los fallecidos, 102 son hombres, 17 mujeres y al menos doce son niños, que habrían muerto entre los días 29 y 30 de noviembre. Todos ellos han sido ejecutados arbitrariamente, mientras que una veintena de mujeres han sido violadas, según el documento de la MONUSCO, que ha condenado la violencia contra los civiles.
«Es necesario que se facilite el acceso a la población civil para hacer entrega de la ayuda humanitaria urgente», ha puntualizado la misión de la ONU. Asimismo, ha aplaudido la decisión del Gobierno de abrir un proceso judicial contra los posibles autores de estas violaciones de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional.
Además, ha solicitado el «cese inmediato de la violencia contra los civiles» y ha instado a las partes implicadas a «dejar inmediatamente las armas e involucrarse en un proceso de desmovilización, desarme y reintegración».
Sin embargo, los rebeldes del M23, que se han hecho con el control de varias localidades cercanas a la frontera con Ruanda y Uganda, han negado haber atacado a los civiles.
En este sentido, el grupo rebelde ha acusado al Gobierno y sus aliados de «cometer un genocidio» y llevar a cabo «ejecuciones» contra la comunidad tutsi en el este del país. Así, han señalado que las fuerzas de la coalición han «atacado posiciones en Bwiza y alrededores, en una clara violación del alto el fuego actual».
Además, han incidido en que las fuerzas aliadas del Gobierno han matado a inocentes, destruido casas y saqueado aldeas. «Muchos rechazan la idea del genocidio mientras la comunidad internacional permanece callada. Esto nos devuelve a los tiempos anteriores al genocidio de 1994 contra los tutsis en Ruanda», han indicado los rebeldes en un comunicado.
Por ello, han pedido interceder en vez de «quedarse mirando» mientras la población civil es «asesinada». «Estamos preparados para intervenir y detener estas terribles masacres», recoge el texto.
Las autoridades congoleñas no han reaccionado ante tales acusaciones. El comunicado del M23 llega después de que el grupo acordara retirarse de territorio ocupado tras la fuerte presión ejercida por el Gobierno y la comunidad internacional tras las resoluciones aprobadas por los jefes de los diferentes estados durante un encuentro en la capital de Angola, Luanda.






