El Acebal de Prádena, una excursión a pocos kilómetros de Madrid


Situado apenas a una hora de Madrid, Prádena es uno de los pueblos de Segovia más próximos a Madrid si salimos por la A1 de la capital, y a tan solo 46 kilómetros de Segovia.

Esta pequeña localidad segoviana están enclavada en plena Sierra de Guadarrama, por su vertiente Norte y dispone de un privilegiado entorno natural, por el que pasa la Cañada Real Segovia-Soria y otros caminos que comunican con el Sur de España. Como pueblo ganadero, Prádena fue famosa durante el siglo XV por la producción de lana y sus telares.

En sus montes y a un paseo del pueblo se encuentra el acebal más meridional de toda Europa, un bosque de acebos de unas 200 hectáreas, que aparece mezclado con enebros, robles y sabinas. Este espacio se vuelve mucho más espectacular en invierno, cuando todos los árboles van perdiendo sus hojas y los acebos empiezan a llenarse de bayas rojas.

Estos árboles, que pueden alcanzar los 10 metros de altura, destacan por formar un pequeño bosque, cuando los acebos suelen crecer aislados entre sí formando parte del sotobosque.

La madera del acebo es muy muy apreciada por los ebanistas y los fabricantes de instrumentos musicales. Se dice que con la madera del acebal se construyeron las ventanas del Palacio Real de Madrid.

Su acceso está señalizado mediante rutas de baja dificultad, muy sencillo para recorrerlo con niños. El recorrido arranca en el camino de los Arrieros, a la altura del área recreativa de El Bardal.

Después de la excursión por el acebal, no está demás dar una vuelta por el pueblo. En su iglesia, (iglesia parroquial de San Martín) quedan restos de la antigua iglesia románica y un retrato de Isabel la Católica que regaló a la parroquia por su apoyo a la reina en su lucha contra Juana la Beltraneja. Y una parada más para deleitarse con las exquisiteces de la tierra en uno de sus restaurantes.

Para completar la visita tenemos una de las joyas de Prádena, la cueva de los Enebralejos, una cavidad descubierta en 1932 y que fue utilizada como necrópolis hace unos cuatro mil años. Allí se han encontrado restos neolíticos como cerámicas de uso doméstico y ritual, piezas de sílex y de cobre y un conjunto de arte rupestre.


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