
La Fundación Madrina ha alertado de un «incremento alarmante» de familias vulnerables en las llamadas ‘colas del hambre’ y de familias ucranianas, peruanas y colombianas «en situación de calle».
Las familias que acuden a la Fundación Madrina necesitan estufas de gas, mantas, calcetines, ropa de abrigo y también velas para evitar poner la luz, además de más productos de alimentación e higiene infantil, según precisa la entidad en un comunicado recogido por Europa Press.
En concreto, la Fundación Madrina muestra su preocupación por la adecuada alimentación de los bebés lactantes y de las madres gestantes, e insta a las autoridades a activar «medidas excepcionales y de emergencia para el control del precio de los alimentos infantiles básicos y del gas butano».
Según indica la fundación, los precios de los pañales, potitos y cereales son «inalcanzables» para muchos hogares. Por ejemplo, una familia de tres hijos puede gastarse una media de 420 euros mensuales únicamente en la alimentación e higiene de sus hijos.
En medio de esta situación, advierte de que los bancos de alimentos están «bajo mínimos» porque «se han reducido las donaciones privadas e institucionales».
A esto se suma la imposibilidad de alquilar habitaciones o viviendas con niños para muchas madres solteras y familias vulnerables porque los propietarios «no aceptan mascotas, ni niños, ni embarazadas»; el incremento de los precios del alquiler, o la exigencia de entregar anticipos de tres mensualidades.
Asimismo, alerta de que vuelve a aparecer, al igual que ocurrió durante la pandemia, el «mercado negro» de los «empadronamientos» que pueden llegar hasta 300 euros.
Además, la fundación recuerda que otras familias vulnerables todavía viven en chabolas o poblados sin luz, «poniendo en peligro la salud de personas de avanzada edad y de muchos niños», como Lourdes, un bebé que acaba de nacer en el sector 6 de Cañada Real, en la zona sin asfaltar. En esa infravivienda, también vive otra menor adolescente gestante. Fundación Madrina les ha ofrecido alimentos, canastilla y una estufa de gas.
Por otra parte, la fundación ha recogido el testimonio de familias peruanas que han acudido a ella para pedir alimentos y que denuncian «extorsiones y violencia extrema» por parte de grupos violentos sin identificar que irrumpen violentamente en sus despachos y comercios.
Fundación Madrina solicita la intervención internacional «urgente» en Perú y en el resto del continente latinoamericano, «para restablecer los derechos humanos, quebrados por una oleada de violencia e impunidad, lo que está generando pobreza, más familias vulnerables, obligando a la emigración forzada de sus habitantes, funcionarios y comerciantes».
Por todo ello, la Fundación Madrina ha lanzado estos días una campaña de concienciación bajo el lema #NoMásFrio para la protección a madres y niños vulnerables frente al frío y para asegurarles una adecuada alimentación.






