
Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) han documentado por primera vez posibles evidencias del consumo de galápagos por parte de grupos neandertales (Homo neanderthalensis) del yacimiento del Paleolítico Medio de Mealhada (Coímbra, Portugal).
Los resultados publicados en la revista ’Diversity’ permiten confirmar la presencia de dos especies de galápagos de agua dulce (Emys orbicularis y Mauremys leprosa) y una de tortuga terrestre (Testudinidae indet.) en una excavación del siglo XIX de este yacimiento.
La captura de pequeñas presas -aves, conejos, liebres e, incluso, cangrejos– ha probado que los neandertales tenían una dieta basada no sólo en grandes presas (grandes mamíferos), sino que explotaban intensamente todos los recursos disponibles del entorno.
’’Este comportamiento complejo nos revela una adaptación al ecosistema local de los asentamientos que tradicionalmente solo se asociaban al Homo Sapiens’’, ha destacado Iratxe Boneta Jiménez, miembro del grupo de investigación Prehistoria del Interior Peninsular de la UAM y coautora del estudio.
’’En este sentido, los resultados de nuestra trabajo aportan una evidencia más, incluyendo con estos resultados a los galápagos en la lista de las pequeñas presas consumidas por neandertales’’, ha explicado.
FÁCIL CAZA Y APORTE DE NUTRIENTES Así, las tortugas terrestres son presas de fácil captura que no requieren de una gran inversión de tiempo y esfuerzo. De hecho, esta puede realizarse durante la caza y recolección de otros alimentos o, incluso, pueden realizarla niños.
Además, las tortugas no sólo ofrecen una importante cantidad de nutrientes, sino que también brindan una materia prima versátil, el caparazón.
Por el contrario, la captura de galápagos requiere de cierta tecnología o inversión de tiempo y esfuerzo, ya que habitan aguas estancadas o de baja corriente, siendo muy huidizos ante cualquier amenaza.
A este respecto, la documentación de evidencias de consumo antrópico sobre los restos arqueológicos del yacimiento de Mealhada ofrece una evidencia novedosa que informa sobre la complejidad del comportamiento neandertal.
CAPARAZÓN COMO RECIPIENTE ’’Los restos de tortuga estudiados proceden de las excavaciones realizadas a finales del s. XIX en el yacimiento de Mealhada (Coímbra, Portugal), uno de los primeros yacimientos arqueológicos descubiertos en Portugal gracias al hallazgo de restos de elefante (Elephas antiquus) y fechado hace unos 122.000 años’’, ha indicado Corina Liesau von Lettow-Vorbeck, también coautora y miembro del grupo de investigación de la UAM.
’’Las tortugas fueron analizadas de primera mano en el Museu geológico de Lisboa, donde se realizó un estudio arqueozoológico, sistemático y tafonómico de los restos. De este modo identificamos los tres taxones comentados y documentamos las marcas de procesado, fracturas, incisiones de descarnado y evidencias de combustión, detalles que nos informan sobre la preparación de los ejemplares’’, ha explicado.
’’Las huellas documentadas indican que las tortugas fueron colocadas bocabajo a las brasas, sirviendo su propio caparazón de recipiente para asar. Posteriormente se fracturaban sus caparazones para acceder al interior y ser consumidos’’, ha concluido la investigadora.
Fuente: (EUROPA PRESS)






